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Columna de Opinión: La Mirada Interna al Éxito del Emprendimiento
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Como mentores, comenzamos aconsejando a los empresarios que observen atentamente lo que sucede fuera de su negocio. Resulta evidente que los factores externos, como la incertidumbre del mercado, las necesidades del cliente, las fuentes de financiamiento, la normativa vigente y los riesgos políticos, son elementos cruciales y a menudo impredecibles, especialmente para un emprendedor que inicia con recursos limitados.

Sin embargo, esta concentración en lo externo puede llevarnos a descuidar un aspecto fundamental para el éxito empresarial: las ventajas competitivas internas. Aunque es cierto que muchos negocios nacen al identificar una necesidad externa, la habilidad del emprendedor para generar valor de manera distinta y eficiente es igual de crucial. De poco sirve descubrir un yacimiento rico en recursos si no se cuenta con la capacidad para explotarlo eficientemente y en el momento oportuno.

En un entorno donde los productos o servicios tienden a ser genéricos o “commodities”, la excelencia en la ejecución se vuelve vital. En un mundo competitivo donde los descubrimientos no son exclusivos por mucho tiempo, la calidad de la gestión interna puede marcar la diferencia. Actualmente, parece existir un desprecio por la introspección empresarial, donde la tendencia es descubrir una oportunidad, embellecerla y venderla rápidamente. Este modelo, centrado en la obtención rápida de ganancias de capital, puede ser válido, pero generalmente, en mi experiencia como profesional, empresario y mentor, las historias de éxito duradero son aquellas donde predomina el esfuerzo y la dedicación a optimizar cada aspecto del negocio.

La mayoría de las historias de emprendedores exitosos están llenas de dedicación a la tarea de hacer las cosas correctamente, de crear un valor competitivo sólido y de emplear el mayor talento, imaginación, rigor y resiliencia. Esto es lo que denomino “la mirada hacia adentro”.

Cuando el emprendedor se enfoca internamente, fortaleciendo sus ventajas competitivas y consolidando sus ventajas comparativas, está estableciendo las bases de un negocio proyectable en el tiempo, arraigado en sus propios méritos. Esta mirada interna, combinada con una vigilancia del entorno, asegura no solo eficiencia y competitividad, sino también una mayor capacidad para manejar la incertidumbre externa. Factores como un buen apalancamiento operacional, la eficiencia en los procesos, un equipo capacitado, un control riguroso de costos y calidad, y una gestión eficaz de inventarios y compras, son esenciales para adaptarse a cambios adversos en el mercado.

Más allá de enfrentar la incertidumbre externa, es fundamental recordar que el margen de un negocio proviene de producir y/o adquirir a bajo costo y vender a un precio superior. Este principio, simple pero a menudo olvidado, es crucial en tiempos donde se exalta la “escalabilidad” y el sueño de encontrar y explotar rápidamente nuevas oportunidades.

En conclusión, aunque la visión externa es indispensable para identificar oportunidades, la mirada interna es lo que realmente sustenta y define la longevidad y el éxito de un negocio. Los emprendedores deben cultivar ambas perspectivas para construir empresas robustas y duraderas.